Noemi
martes, 17 de marzo de 2015
lunes, 16 de marzo de 2015
La polémica del vestido.
¿Por qué nadie se pone de acuerdo con el color del vestido? La ciencia lo explica.
La luz que ingresa al ojo humano es la que define los diferentes colores que vemos. Diferentes longitudes de onda en la luz se corresponden con diferentes colores. La luz llega a la retina, donde ciertos pigmentos presentes en ella desencadenan conexiones neuronales en la corteza visual, la parte del cerebro encargada de procesar esas señales y convertirlas en una imagen.
El primer rayo de luz que llega a la retina está formado por la longitud de onda que se observa en el ambiente, en todo el espacio que estás mirando. Es decir, por ejemplo, que en el caso del vestido, al mirar la imagen, el primer rayo de luz que recibe nuestra retina no depende del color del vestido en sí, sino de la luz que hay en el ambiente donde se encuentra el vestido, que afecta la longitud de onda de la luz que llega a nuestra retina.
En otras palabras, el cerebro de algunas personas interpreta que el tono azul se debe al reflejo de la luz y la descarta (ven el vestido blanco y dorado), mientras que el cerebro de otras personas adjudican el azul al vestido mismo (entonces lo ven azul y negro).
En Wired se encargaron de analizar la imagen con Photoshop, para descubrir los verdaderos valores de la composición rojo-verde-azul del vestido.
Esto determinó que el color real del vestido se encuentra más cercano al negro y al azul. El azul está claro, pero el color «negro» no es del todo negro, sino algo anaranjado. La apariencia de negro se da (en los que ven el vestido negro y azul) debido al fondo blanco de la imagen, pero si se la ubica con un fondo neutral de color negro, se vería el tono más anaranjado.
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